Tu colesterol puede estar «bien» y tus arterias, no
Durante décadas, el control cardiovascular se resumió en una pregunta: ¿cómo tenés el colesterol? Y no es un mal punto de partida —bajar el colesterol LDL reduce el riesgo, y eso está sólidamente demostrado—. El problema es quedarse solo ahí.
La investigación de los últimos años muestra algo que cambia la conversación: la salud de tus arterias depende de varios factores que el colesterol tradicional no captura. Mirar únicamente el LDL es como juzgar un iceberg por la punta que asoma del agua.
En RN Medicina Funcional trabajamos con esa mirada más completa: combinar el rigor de la medicina basada en la evidencia con una visión integrativa que busca la causa, no solo el número.

Por qué los humanos somos una especie vulnerable
Un dato que sorprende: los infartos por arterias tapadas son casi exclusivos de nuestra especie. La mayoría de los mamíferos —focas, perros, ratas— resisten la aterosclerosis de forma natural, en buena parte porque su colesterol viaja sobre todo en las partículas «buenas» (HDL).
En los humanos, en cambio, predomina el LDL. Detrás de esa diferencia hay mecanismos biológicos profundos, como la actividad de una enzima llamada CETP. No es mala suerte: es una biología que necesita cuidado activo. Y la buena noticia es que gran parte de ese
cuidado está en nuestras manos.
Lo que el colesterol no te cuenta: tres señales clave
Más allá del LDL, hay marcadores que aportan información propia e independiente sobre el riesgo. No reemplazan al colesterol: lo complementan.
apoB — mide cuántas partículas que dañan la arteria están circulando. Es más estable que el LDL calculado, sobre todo cuando los triglicéridos están altos.
Lipoproteína(a) o Lp(a) — es de origen genético: no cambia con la dieta ni con el estilo de vida. Suele pedirse cuando hay antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular temprana.
Proteína C reactiva ultrasensible (hsCRP) — refleja la inflamación de la pared arterial, una pieza del rompecabezas que durante mucho tiempo quedó fuera del radar.
¿Por qué importa medir más de uno? Porque actúan en conjunto. En un análisis de más de 322.000 personas, quienes tenían los tres marcadores elevados a la vez mostraron un riesgo de eventos cardiovasculares mayores 77% más alto que quienes los tenían bajos. En un seguimiento de casi 28.000 mujeres durante 30 años, una sola medición de inflamación (hsCRP) predijo el riesgo futuro mejor que el LDL por sí solo.

Ver la arteria, no solo estimar el riesgo
Hoy existe una herramienta que permite mirar directamente el estado de las arterias: el score de calcio coronario (CAC), un estudio por imagen rápido y no invasivo.
Su valor es enorme en ambos sentidos: un resultado de cero se asocia a un riesgo muy bajo —incluso en personas con varios factores de riesgo—, mientras que un valor alto
identifica a quienes más se beneficiarían de intervenir a tiempo. Es, de hecho, el estudio que mejor afina la estimación de riesgo más allá de las tablas clásicas.
Importante: no es un estudio para todos. Su indicación se evalúa caso por caso, con un profesional. Eso es, justamente, lo que hacemos en la consulta.
La intervención con más evidencia no es un suplemento
Acá va quizás el mensaje más valioso, y el que más se malinterpreta en redes.
La medida que más respaldo científico tiene para cuidar las arterias no es una pastilla ni un «superalimento»: es el patrón alimentario completo. La dieta mediterránea —rica en vegetales, legumbres, frutos secos y aceite de oliva— mostró en estudios de referencia una
reducción de eventos cardiovasculares de alrededor del 30%.
¿Y los suplementos?
- Los omega-3 en dosis altas tienen evidencia sólida, sobre todo en personas con
triglicéridos altos o riesgo elevado. Pero son una indicación médica, no algo para tomar por cuenta propia.
- La vitamina C y la L-arginina tienen un mecanismo biológico interesante, pero no hay pruebas de que reduzcan eventos cardiovasculares en personas. Decirlo con
honestidad es parte de nuestro compromiso.

Qué significa esto para vos
No se trata de alarmarse ni de pedir todos los estudios existentes. Se trata de entender que el riesgo cardiovascular es más rico y más abordable de lo que el colesterol solo sugiere —y de tener una conversación mejor informada con tu médico. Cada persona tiene un perfil distinto. Qué conviene medir, cuándo y qué hacer con esos resultados se define de forma individual. Esa es la medicina que nos gusta: basada en evidencia, mirando la causa, y centrada en vos.
Contenido educativo elaborado por el Dr. Juan Pablo Rodríguez, neurólogo (MBE · PNIc y medicina funcional), para RN Medicina Funcional. No reemplaza la consulta médica individual. Las decisiones diagnósticas y terapéuticas deben tomarse con un profesional de la salud.
Fuentes científicas: Ridker et al., New England Journal of Medicine 2024 · Markus et al., European Heart Journal 2025 (UK Biobank) · Yeboah et al., JACC 2016 · Estruch et al., estudio PREDIMED · Lloyd-Jones et al., JACC 2019 · Stenvinkel et al., Diabetologia 2026.